domingo, 20 de julio de 2014

La chica sin nombre.

Todo pasaba, todo ocurría en aquella vida en la que no sabía el porqué de mi existencia.
Solo sabía que el propósito llegaría… Llegaría. Sólo sabía esto.
Una mañana, amanecí entre la miseria, entre lo más perverso que me hubiera imaginado. Estaba, allí. Durmiendo bajo un par de sábanas sucias y en el suelo. No sabía dónde estaba, ni cómo me sentía.  Sólo supondría que fue una larga noche…

Me levante luego a pensar sobre lo que había ocurrido. Pero mi mente estaba más indecisa, estaba aturdida y un poco cansada, todo estaba tan nublado en mis pensamientos que solo sabría que era de día. Al cabo de un rato, veía alrededor. No veía a nadie, a nada. Solamente estaba yo, sentado en ese piso, tratando de averiguar dónde estaba, tratando de pensar por qué estuve aquí, me dolía bastante la cabeza, era un palpitar de recuerdos que se hacían más y más grises que hacían que me levantara de donde estaba. Miraba a mí alrededor pensando en que podría haber algo Pero no… Estaba allí, solo. Quizá, un poco. Sólo pensé que debía irme de allí, porque de alguna forma me volveré loco al estar completamente solo. Y creería que cada minuto que pasaba lo conseguía, lo tenía más y más al frente de mis narices, Pero, luego de un momento.
Llegué a una puerta, y tan solo era el contar de los segundos que logré pasar afuera. Salí, ni sé cómo logré salir de allí, solamente salí, no sabía dónde estaba metido, pero. Entre muchas cosas, sólo no dejaba de pensar en tales motivos por los cuales estaba allí. Mi mente intentaba recordar, hacía lo posible por recobrar esa noche, en la que perdí la cabeza y surtió un sinfín de acciones que me llevarían a la locura… Sólo me imaginaba que salía con amigos para aliviar algunas penas y dejar que todo ese dolor efímero qué sé yo, se fueran a otro mundo. Y creo que lo conseguí. Por un momento lo pensé así. Lo que realmente estaba ese instante era confundido… Intentaba por más que quería recordar esa noche. Así que solamente salí de allí y caminé sin rumbo alguno.

Saqué un cigarro de mi bolsillo y lo encendí. En la primera inhalada, sólo observé el humo que se transcurría entre el aire que se consumía el día. Empecé a tener ilusiones, a tener presentimientos, era nada más que esa noche. Esa noche larga e indecisa… Solo recordaba a una chica, una chica que estaba allí, en esos presentimientos que se hacían más usual mientras caminaba. Fumaba más y más fuerte el cigarro para poderlo terminar, para poder olvidar todo lo que ocurrió.
Seguí caminando, con una mirada imprevista. Miro hacia el cielo, con un tono agradable. Parecía que tornaba un día bastante hermoso. Cuando de pronto suena un móvil dentro del pantalón. Ni sabía que llevaba uno entre manos. Un poco confundido, miro qué podría hacer, si contestarlo o simplemente ignorarlo. Consumido con la intriga. Marco el botón de contestar… Y aquella voz cambia de repente todas mis expectativas.

Tan solo me dijo: - Hola, solo quería llamarte para decirte lo mucho que te extraño… Te quiero mucho.
En el momento en el que ella dijo eso… Quedé aturdido, sin ánimos de decirle nada y colgar… Sin ánimos de decirle algo igual… El solo hecho de que no recordaba nada.

Solamente le pregunté: - ¿Quién eres tú? ¿La que anda posando entre cada recuerdo vago que me cuesta recordar?

Ella, tan solo contesta: -Solo te haré saber que soy una chica, de las pocas que se enloquece por un chico que trata, que anhela, que añora completamente estar con ella. Que, a pesar de las consecuencias, a pesar de sus embarradas, de sus errores, estaban juntos a pesar de cualquier obstáculo que lo apartaran, que los alejaran, que los olvidaran. Y que era tan solo el hecho de estar juntos sentía que eso era amor…

Quedé atónito con lo que ella dijo, no sabía qué decirle. Mi mente, mis recuerdos no hacían memoria de haberla escuchado alguna vez… Solo recordaba y recordaba que había estado esa noche con una chica. Era tan distante las respuesta que me llené más cosas que me llevaron a un estado de confusión.
Hubo un silencio largo, no se escuchaba nada, ni nadie. Solo es respirar de ella lo sentía en el oído, no sabía qué responderle. Pero, un flujo de sonidos empezó a sonar al cabo de unos segundos…
Ella dijo: - No lo sé si lo sea. Solo te llamé para saber que existías todavía. Recuerdo que había estado alguna vez contigo. Que, juntamos nuestras almas alguna vez, una noche. Que hiciste de mi noche algo maravilloso… Pues, terminaré diciéndote ello… Eso que nunca, fui capaz de decírtelo.
Y colgó.
Desde ese instante que colgó, me sentía aún más confundido de lo que pudo suceder con aquella chica.
Me llené más de preguntas efímeras que acabarían conmigo. No me dejarían pensar en toda mi rutina.
Llegaría algún que otro recuerdo vago posándose ante mí, diciendo en voz alta la voz de la chica que me habló desde ese móvil, que jamás supe su nombre. Y que no recordé lo que hubo esa noche…


Todo quedó entre recuerdos…

jueves, 10 de julio de 2014

¿Te quedarías?

¿Te quedarías conmigo a pesar de que haya más chicas? ¿Te quedarías conmigo a pesar de la distancia?

¿Te quedarías conmigo a pesar de mi mal humor de las mañanas, de mis días tristes y sin ganas de hablar?

¿Te quedarías conmigo para siempre? Porque yo sin dudas, me quedaría contigo.

lunes, 7 de julio de 2014

Insomnios...

No sé si sufra de insomnio... Pero;

Muero por tus besos, muero por tu ausencia que me brinda la noche. Tan fría y sumisa llenarte en un sin fin de recuerdos que me llevan hacia ti.


-dijo el poeta.

Si no saben volar. Pierden el tiempo conmigo.

Pierden el tiempo conmigo.

No puedo vivir con alguien que vive con los pies en la tierra. Necesito a alguien que pierda la noción del tiempo cuando esté junto a mi, que esté sin que lo esté, que viva de una utopía que solamente descubrimos los dos, que solamente, pueda volar, conmigo. En un sin fín de sueños...

                                              Si no saben volar. Pierden el tiempo conmigo.

miércoles, 18 de junio de 2014

El amor...

Él: -Es muy difícil...
Ella: - ¿Qué?
Él: - El amor...
¿Cómo amar sin poseer?
¿Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire?
El amor es un pretexto para adueñarse del otro...
Para volverlo tú esclavo.
Para Transformar su vida en tú vida.
¿Cómo amar sin pedir nada a cambio? Sin necesitar nada a cambio...

sábado, 11 de enero de 2014

Quedamos en vernos pronto.

Nos quedamos en vernos pronto.

Procuraba ir a verla mañana...Pero, eso era imposible en mi...

Miles de cosas me impedían acercarme a ella.

Pero, de aquello solo bastaba ''esperar'' hasta que llegase a ella.


Era un día común y mis días eran rutinarios. De esos días pasaban sin nada importante, las noches no eran nada para mi, la vida era muy desolada, y quería morirme lentamente cada día. Los días recorrían sin rumbo alguno, pasaban los días, los meses, quizá unos años, de poder sentir ese aquél, de ese amor, que dicen que es amarga tu dulzura, cuando tus frutos 
deliciosos son los más dulces que existen.


Mi vida era muy rutinaria, mi vida, era interesante cuando veía que necesitaba hacer algo. Pero, después, era solitaria, un sin fin de explicaciones que no le he podido dar respuesta alguna. Tendría que volar con alguna que otra droga alucinógena para ver aquellas respuestas que acabo de un rato se olvidaban y eran cenizas en mi mente. Esos días se volvían tan repetitivo, tan de todo que solamente quería irme y vaciar mi mente con cualquier cosa y no sentir nada. Luego, después de varias noches, de varias madrugadas pensando en mi...Salieron miles de cosas por mi mente llevando en sí una lluvia de ideas que me cautivó 
esa aquella noche...


Y no sé, una noche. Me dio por escribir, esas sensaciones de que algo debe salir de mi mente, así sean palabras que a alguien, y quizá a un yo, que pudiese comprender lo que hago aquí y ahora. Las noches eran importantes, o solo me emocionaba sentir la brisa de la noche... Esas noches, iba, me iba solo sin importar nada. Me iba solamente a contemplar la belleza de la luna, a contemplarla y así fueron las noches... 

Unas veces salía a contemplarla pero, esas noches no salía a verme, no salía como todas esas noches en las que escribía miles de versos, miles de palabras a su nombre. Así que esos días, solamente le escribía, con la luz que propinaba la noche oscura, versos tristes, que terminaban siempre con alguno que otro sentimiento o explicación llamado amor.
Habían también esas noches que se posaba en mi ventana. Solamente sabía que ella estaba allí cuando pasaba y dejaba y reflejaba poco de luz blanca en mi ventana. Esas noches me sentía lleno, feliz, amado. Me sentía como si alguien me amase tanto que no quisiese que dejara de escribir, era así, un amor celoso. Un amor que aunque era raro. Me sentía feliz, aunque no había nadie por quien inspirarse, por quien desear compañía, solamente estaba ella. Reflejando luz y alumbrando mi noche como si fuese de día... Pero, solamente la luna esperaba mis palabras para descansar en la madrugada que ya despertaba el sol.
Pero, esas noches necesitaba compañía. Ya lo necesitaba. Me sentía realmente solo y sin nadie, sin nada. Con miles de historias sin nadie con quien compartirlo...

Una vez saqué a mi perro a que me acompañase. Esos días que salía Luna Llena...Pero, todo era diferente...Las cosas que planeaba para mi vida en cosas que siempre he querido, todos esos días planeando qué es lo que me tiene prevista mi vida.
Solo qué.. Al ver a mis amigos, con esa felicidad pegada en sus rostros al lado de una mujer cuyos propósitos se les notaba en sus bellos rostros ''Ser felices aunque duela, aunque la vida me de miles de razones para ser infelices.'' Y yo. Tan solitario me dije una vez. Y esa única vez se volvió rutinaria...

''¿Alguna chica querrá leerme, se interesará por mi, que charlaríamos todas las noches sin propósito alguno, solo sentir un poco de los dos cada noche, solo lo que importaba esas noches era leernos, compartir muchas cosas y una que otra vez sonreír por cosas que nos agradan?'' Pensé. Entonces, esa noche estaba solo. Solo completamente, era muy tarde en la noche. Esperaba a que solamente una chica sintiera o sintiese algo parecido a lo que yo sentía. Algo más bello, algo que ni sé que pueda ser, algo que ni sé su significado pero se lo damos a una persona, ese algo, esa nada que puede serlo todo. Y esa noche recordé esa vez que estaba leyendo un libro de frases célebres. Una que me encantó mucho era esta: ''El amor no tiene significado, por que si le daríamos tendría límites, y el amor no tiene límites.'' Con eso concluí qué...


Debería andar solo, que todas mis cosas, planes, propósitos, los que iba a marcar en mi vida era por mi mismo. Pensaba así en ese momento por el hecho de que solamente por un amor no correspondido o simplemente la conocí en un tiempo donde no debí conocerla de hace unos meses. Era un estúpido al decir eso. Pero, en realidad era así...
Dejé de amar, dejé de ser el Yo que era anteriormente: Y bueno, surgieron los días, las semanas, los meses y seguía infeliz,a nadie le interesaba aquello que me pesaba en mi interior. Y mis amigos pensaban que mi vida era feliz, hasta mi mamá creyó en esas cosas. Nadie sabía como estaba realmente. Esos días, se convirtieron en millones de desilusiones, amores ciegos, cigarrillos sin terminar..

Y de aquello, todo terminó mal.Surgieron miles de problemas con aquello que había pasado. Estaba en una tristeza debidamente indescriptible, terminaba también mis días con un miedo, y alguna que otra tristeza que abundaba en mi ambiente- Sin felicidad. Sin ganas de nada. Después de aquello concluí qué debería dejar el ambiente que vivía por otro...


Unos días, esos días que me reponía y me sentía ''feliz'' por cosas que lograba por mi mismo. Un día, me habló una chica. Esas chicas que sin razón alguna hablan por cualquier cosa que le ocurra. Y a ella quiso hablar conmigo. De esa charla pequeña y corta. Empezamos a hablarnos poco a poco casi todos los días, unos días sí, unos días no. Luego, era habitual hablar todas las noches, todos los días, eramos inseparables aunque no nos conociéramos perfectamente. Esos días no acababan nunca y en las madrugadas ella quedaba dormida. Yo solo le comentaba que le iba a escribirle cosas, escribirle así sean cosas que ni ella sepa que son para ella. Y una que otra noche. Pensé, y tenía la idea de que me gustaba.


Solo sentía que los días con ella se iban y se iban leeento, y con rumbo alguno. Todavía no lo sabía para donde iba a llegar esa aquella conversación que ocurrió como una casualidad.Unas noches, no dejábamos de hablarnos. Amanecía y hablábamos y hablábamos.Solo qué... Una noche, empezamos a narrar como las cosas que quisiéramos ser, ella solo soltó unas breves palabras. Fue tan inexplicable ese momento que lo único que me acordaba era... ''Creo que me he enamorado de usted. Y no era un simple pensamiento ni un sentimiento. Usted me enamoró como pocos no me encontraron, me enamoró por bellas palabras que recuerdo cada noche antes de dormir. Y te soy sincera. Puede que me den miles de motivos para no enamorarme de usted tan pronto. Pero, fue el único en entender mi locura.''


De ese momento entendí que había encontrado lo que había anhelado por mucho tiempo.De muy cortas palabras solo salieron pequeñas cosas. ''No buscaba a nadie, pero te encontré, en miles de maneras te vi. Y me sonrojé al pensar que al no buscar, al sentirme triste y desolado por esas semi-muertes que ocurrían por esos viejos amores. Te encontré, entre miles de chicas, entre miles de cosas que parecían perdidas, te encontré...''
Llegaban las noches, hablábamos, nos sentíamos llenos de amor, y solamente pasaban los días y los días hablando con ella, parecían que no acabasen y fuesen eternos para cada uno de los dos. Pero, ella quedaba dormida, ella solamente se quedaba hasta la media noche hablando pero, siempre se despedía de un ''Hasta luego amor, espero encontrarme contigo en uno que otro sueño..''

Luego se nos ocurrió la gran idea de llamarnos cada noche, cada día que pudiésemos hablar. Hablábamos por celular, le mandaba textos todas las noches deseándole ''Buenas noches princesa.'' Y de aquello solo había que esperar...
Y
En ...
Esa noche solamente le dije... ''Quedamos en vernos pronto.''
Ella quizás no sabía con qué pudiese contestarle...
Solo quedó muda y se quedó dormida.

Solamente... ''Quedamos en vernos pronto.''

jueves, 26 de diciembre de 2013

Telemiscommunications.

No sé como hablar de esto.
Aquello que ocurrió una noche.
Esas noches que todo andaba normal con ella.
Pues, esta noche no fue así...

El día fue un poco lento para mí. Desperté al lado de ella...Ella se había ido para el trabajo. Me dijo que se iba a demorar. Y bueno. Yo solo quise esperarla.

El día estuvo muy solitario. Me desperté y pensé que estaba con alguien. Pero no fue así. Estaba muy solo...
Estaba solo en esa casa... Miraba a mi alrededor, mire por la ventana, el cielo estaba oscuro, estaba gris el día, y pensé en acostarme... Y luego me dirigí a la cocina para ver si había comida en el refri...

Abrí el refrigerador para ver qué puedo comer... Pensé en hacerme algo instantáneo y ya. No molestar en todo el día.
Comí un poco. Había cerveza fría de ayer. Me la tomé con un poco de comida que había, y solamente miraba a mi alrededor... Estaba solo, estaba muerto... Como por decirlo así. Estaba degollado por la soledad que habitaba hasta en  la casa...

Me subí al segundo piso. Entré al baño a bañarme  y salir de esa casa... Por un momento dije que alguien estuviese ahí..
Pero lo que había era esta puta soledad que habitaba en mi...

Después de aquello. Me fui, caminando sin rumbo alguno. Pensé en irme a un hotel y quedarme ahí... o si no también irme de la ciudad. Pero, era ilógico. ¿Perder a esa gran chica que llegaba todas las noches, a besarme, a expresarse lo mucho que me ama y dejarla por una soledad que no duraría ni un mes? - Pensé.

Luego en todo el camino, en todo ese camino empecé a hacerme demasiadas preguntas... Solamente me sentía solo todos los días que la pasaba con ella. No era ella. Era su trabajo... Yo trabajo solo los fines de semana y ella trabaja casi todos los días.. No nos veíamos constantemente. No podía ni ir a su trabajo. no tiene tanto tiempo para estar conmigo... Y solamente me sentía así... Como dicen por ahí. Contra la pared. Sin nada que pueda hacer. Pero, lo único que se me venía a la cabeza era solamente esperarla.
Era la única que había aceptado tal como yo era. Y encontrar a una mujer que acepte mi locura. llevaría mucho tiempo en encontrarla... Ni encontrarla. Ni al amor se puede encontrar recién hecho... A esa mujer nunca la he de encontrar...

cogí transporte hacia llegar al centro de la ciudad. Estaba muy lleno ese bus esa tarde. Todos me miraban con caras de angustia, de tristeza, y muy pocos con un sonrisa pegada en el rostro. Solamente yo era el que se lamentaba y pensaba si ella estuviese bien, no lleve ni móvil si me llegase a necesitar... Solamente me quería desahogar por la inmunda soledad que habitaba mi cuerpo. Cada minuto, cada segundo pensase eso... Y al llegar al centro de la ciudad. Me bajé. Estaba triste. No se me notaba en mi rostro, pero en sí. Necesitaba desahogarme, llorar. Eso, eso es lo que sentía esa tarde..

Pero, de tantas cosas que pasaban en mi cabeza esa tarde. Gris, sin vida, hacía frío. Y me fui a un lugar donde pudiese estar bien. Y en ese lugar era el lugar menos pensado para mí... Me fui al centro. Sí, al centro de la ciudad a comprar una taza de chocolate. Esa pastelería que hacía años que la habían abierto. Hasta decían que el mismo Jorge Eliécer Gaitán tomaba casi todos los días chocolate en esa pastelería. Era un sitio muy bueno, quería entrar sin ser visto por los demás comensales. Me fui rápido hacia una mesa. Me senté y esperé a que el mesero me hablase. O alguna que otra señal le hice para que me atendiera.

Luego de esperar un largo rato me atendió el mesero.
Hablé con él... Y le dije solamente lo que quería esa vez.
Un chocolate bien caliente. O quizá frío de esta enorme soledad que me evadía esa tarde.
Está bien, le dije al mesero que caliente. No me amargaré tanto el día.
Esperé.
Miré a mi alrededor..
Y vi a gente tan feliz en esa pastelería. Felices, llenos de todo. Acompañados de la familia. suponía...
Y luego pensaba. ¿Y mi familia donde estará?
Luego de tanto tiempo sin estar con la familia. Pensé en un momento en que había olvidado a los que realmente es un amor eterno. Por decirlo así.
Y esperé que estuviese mi pedido... El mesero me miró y vio que tenía afán. Y así era que yo estaba. Estaba que asesinaba a aquél honorable mesero.
Me trajo mi pedido, dejé casi medio vaso. le dejé lo que compré y más la propina y me fui rápido de ahí...

Cogí un taxi para que me llevase a la casa de mis padres. Lo bueno es que no había nada que me impidiera ir. Luego. Llegué. pagué el taxi... no era muy lejos de donde estaba...
Toqué la puerta, y me abrió mi madre. Ella no se esperaba eso esa tarde... ni yo...
Al verme, me dio un abrazo. Me sentí en casa...
Pregunté por mi papá. Y mi mamá bajó la cabeza. Y me invitó a la sala...
Sus únicas palabras que me dijo fueron claras y concisas...
Ella con una voz aguda me dijo:
Tu papá está muerto, estuvo vario días en el hospital por un paro cardíaco que había tenido recientemente, y se había quedado varios días en el hospital y los médicos decían que pudiese salvarse... Pero, a cabo de unos tres días. Murió.
Yo caí, de repente a donde estaba sentada mi mamá. Lloré tanto, que mis ojos se aguaron. Me arrodillé y maldecía, me maltrataba las manos, me hacía sentir mal, me sentía tan culpable de haber olvidado a mi familia, a la que pudiese estar mal, que me drogue, que sea alcohólico, que sea lo peor para todos. La familia siempre ha estado allí para recibir amor. Pero, me alejé de todo, de ellos, por la familia que estaba gestando y alguna parte de esa historia, pensé en no olvidar a mi familia. Y lo que hice no fue ni igual...

De pronto se puso de noche... Ya me tenía que ir. Había hablado lo mucho que estimaba a mi papá. Aunque su personalidad no era la mejor, un alcohólico, mujeriego que quería hacerse dinero fácil haciendo cosas...
Pero, no importaba todo lo que hacía. Él fue mi papá...

Me despedí de mi mamá con un abrazo que no quería que se acabase. Y le prometí que la iba a visitar los días que pudiera. Le dí dinero para comida y me fui...

Solamente estaba triste... Quería estar solo, quería olvidarme a mi... Quería devolver el tiempo para aunque sea decirle a mi papá que lo amo, que nunca lo dejaría solo... Pero, ese día nunca llegó y me olvidé, olvidé a mi familia... Olvidé por completo quien era en verdad...

Cogí transporte rápido. Ya era muy tarde...
Le dije al taxista que me llevara rápido..
Y así fue...

Llegué a la casa...
Cogí las llaves donde  siempre las guardo y abrí la puerta.
Ella estaba allí, estaba enfadada y triste a la vez.
Me dijo que me estuvo llamando y yo nunca contesté y ella solo quería hablarle de que va a tener más tiempo para estar los dos... Le cambiarán de lugar de trabajo y quizá puedan vivir mejor...
Él se puso feliz, y luego decayó. Le susurró en el oído que su padre había muerto hace tres días y que se sentía mal por que no había tenido tiempo, no había tenido tiempo para estar con ellos... Y se sentía culpable.. y decía muchas cosas en las que ella reaccionó con un ''Tan solo es un ciclo de la vida, fue feliz en su vida, fue trascendiendo en los años esa felicidad y luego murió sin ningún sentimiento...'' Al decirle eso, se puso a llorar, como si no hubiera hecho nada por impedir, o solamente despedirse de él... ¡Nada! Solo estaba lleno de remordimientos y no quería saber más de ese tema...


Esos días fueron inagotables para él... estaba muy acabado con esa noticia...
Los días pasaban y el vacío en el corazón seguía y seguía...

Solamente el quería hablar con su padre... Y no saber que se murió sin saberlo...
Luego de esos días, se mudaron un poco cerca a la casa de su madre. Estaba ''feliz'' por el hecho que estaba con su mamá y su esposa.

Los días siguieron y el no soportó más... Le dijo muchas cosas a su esposa, salió de la casa muy tarde, triste desolado, con esas ganas inevitables de morir...
Luego de caminar tanto. Llegó a un semáforo, no había ningún carro.. no había nada.
Se le apareció de la nada un joven. El tenía el leve presentimiento que iba a robarlo.
Y hizo lo que no tuvo que hacer... Corrió hacia la otra cera de la calle, el joven sacó un arma de fuego.
Y lo mató de un solo disparo.

Y ahí no volvieron a saber de aquél... Desapareció de este mundo como todos. Y solo pensó en algún instante que estaría con su padre...