Aquello que ocurrió una noche.
Esas noches que todo andaba normal con ella.
Pues, esta noche no fue así...
El día fue un poco lento para mí. Desperté al lado de ella...Ella se había ido para el trabajo. Me dijo que se iba a demorar. Y bueno. Yo solo quise esperarla.
El día estuvo muy solitario. Me desperté y pensé que estaba con alguien. Pero no fue así. Estaba muy solo...
Estaba solo en esa casa... Miraba a mi alrededor, mire por la ventana, el cielo estaba oscuro, estaba gris el día, y pensé en acostarme... Y luego me dirigí a la cocina para ver si había comida en el refri...
Abrí el refrigerador para ver qué puedo comer... Pensé en hacerme algo instantáneo y ya. No molestar en todo el día.
Comí un poco. Había cerveza fría de ayer. Me la tomé con un poco de comida que había, y solamente miraba a mi alrededor... Estaba solo, estaba muerto... Como por decirlo así. Estaba degollado por la soledad que habitaba hasta en la casa...
Me subí al segundo piso. Entré al baño a bañarme y salir de esa casa... Por un momento dije que alguien estuviese ahí..
Pero lo que había era esta puta soledad que habitaba en mi...
Después de aquello. Me fui, caminando sin rumbo alguno. Pensé en irme a un hotel y quedarme ahí... o si no también irme de la ciudad. Pero, era ilógico. ¿Perder a esa gran chica que llegaba todas las noches, a besarme, a expresarse lo mucho que me ama y dejarla por una soledad que no duraría ni un mes? - Pensé.
Luego en todo el camino, en todo ese camino empecé a hacerme demasiadas preguntas... Solamente me sentía solo todos los días que la pasaba con ella. No era ella. Era su trabajo... Yo trabajo solo los fines de semana y ella trabaja casi todos los días.. No nos veíamos constantemente. No podía ni ir a su trabajo. no tiene tanto tiempo para estar conmigo... Y solamente me sentía así... Como dicen por ahí. Contra la pared. Sin nada que pueda hacer. Pero, lo único que se me venía a la cabeza era solamente esperarla.
Era la única que había aceptado tal como yo era. Y encontrar a una mujer que acepte mi locura. llevaría mucho tiempo en encontrarla... Ni encontrarla. Ni al amor se puede encontrar recién hecho... A esa mujer nunca la he de encontrar...
cogí transporte hacia llegar al centro de la ciudad. Estaba muy lleno ese bus esa tarde. Todos me miraban con caras de angustia, de tristeza, y muy pocos con un sonrisa pegada en el rostro. Solamente yo era el que se lamentaba y pensaba si ella estuviese bien, no lleve ni móvil si me llegase a necesitar... Solamente me quería desahogar por la inmunda soledad que habitaba mi cuerpo. Cada minuto, cada segundo pensase eso... Y al llegar al centro de la ciudad. Me bajé. Estaba triste. No se me notaba en mi rostro, pero en sí. Necesitaba desahogarme, llorar. Eso, eso es lo que sentía esa tarde..
Pero, de tantas cosas que pasaban en mi cabeza esa tarde. Gris, sin vida, hacía frío. Y me fui a un lugar donde pudiese estar bien. Y en ese lugar era el lugar menos pensado para mí... Me fui al centro. Sí, al centro de la ciudad a comprar una taza de chocolate. Esa pastelería que hacía años que la habían abierto. Hasta decían que el mismo Jorge Eliécer Gaitán tomaba casi todos los días chocolate en esa pastelería. Era un sitio muy bueno, quería entrar sin ser visto por los demás comensales. Me fui rápido hacia una mesa. Me senté y esperé a que el mesero me hablase. O alguna que otra señal le hice para que me atendiera.
Luego de esperar un largo rato me atendió el mesero.
Hablé con él... Y le dije solamente lo que quería esa vez.
Un chocolate bien caliente. O quizá frío de esta enorme soledad que me evadía esa tarde.
Está bien, le dije al mesero que caliente. No me amargaré tanto el día.
Esperé.
Miré a mi alrededor..
Y vi a gente tan feliz en esa pastelería. Felices, llenos de todo. Acompañados de la familia. suponía...
Y luego pensaba. ¿Y mi familia donde estará?
Luego de tanto tiempo sin estar con la familia. Pensé en un momento en que había olvidado a los que realmente es un amor eterno. Por decirlo así.
Y esperé que estuviese mi pedido... El mesero me miró y vio que tenía afán. Y así era que yo estaba. Estaba que asesinaba a aquél honorable mesero.
Me trajo mi pedido, dejé casi medio vaso. le dejé lo que compré y más la propina y me fui rápido de ahí...
Cogí un taxi para que me llevase a la casa de mis padres. Lo bueno es que no había nada que me impidiera ir. Luego. Llegué. pagué el taxi... no era muy lejos de donde estaba...
Toqué la puerta, y me abrió mi madre. Ella no se esperaba eso esa tarde... ni yo...
Al verme, me dio un abrazo. Me sentí en casa...
Pregunté por mi papá. Y mi mamá bajó la cabeza. Y me invitó a la sala...
Sus únicas palabras que me dijo fueron claras y concisas...
Ella con una voz aguda me dijo:
Tu papá está muerto, estuvo vario días en el hospital por un paro cardíaco que había tenido recientemente, y se había quedado varios días en el hospital y los médicos decían que pudiese salvarse... Pero, a cabo de unos tres días. Murió.
Yo caí, de repente a donde estaba sentada mi mamá. Lloré tanto, que mis ojos se aguaron. Me arrodillé y maldecía, me maltrataba las manos, me hacía sentir mal, me sentía tan culpable de haber olvidado a mi familia, a la que pudiese estar mal, que me drogue, que sea alcohólico, que sea lo peor para todos. La familia siempre ha estado allí para recibir amor. Pero, me alejé de todo, de ellos, por la familia que estaba gestando y alguna parte de esa historia, pensé en no olvidar a mi familia. Y lo que hice no fue ni igual...
De pronto se puso de noche... Ya me tenía que ir. Había hablado lo mucho que estimaba a mi papá. Aunque su personalidad no era la mejor, un alcohólico, mujeriego que quería hacerse dinero fácil haciendo cosas...
Pero, no importaba todo lo que hacía. Él fue mi papá...
Me despedí de mi mamá con un abrazo que no quería que se acabase. Y le prometí que la iba a visitar los días que pudiera. Le dí dinero para comida y me fui...
Solamente estaba triste... Quería estar solo, quería olvidarme a mi... Quería devolver el tiempo para aunque sea decirle a mi papá que lo amo, que nunca lo dejaría solo... Pero, ese día nunca llegó y me olvidé, olvidé a mi familia... Olvidé por completo quien era en verdad...
Cogí transporte rápido. Ya era muy tarde...
Le dije al taxista que me llevara rápido..
Y así fue...
Llegué a la casa...
Cogí las llaves donde siempre las guardo y abrí la puerta.
Ella estaba allí, estaba enfadada y triste a la vez.
Me dijo que me estuvo llamando y yo nunca contesté y ella solo quería hablarle de que va a tener más tiempo para estar los dos... Le cambiarán de lugar de trabajo y quizá puedan vivir mejor...
Él se puso feliz, y luego decayó. Le susurró en el oído que su padre había muerto hace tres días y que se sentía mal por que no había tenido tiempo, no había tenido tiempo para estar con ellos... Y se sentía culpable.. y decía muchas cosas en las que ella reaccionó con un ''Tan solo es un ciclo de la vida, fue feliz en su vida, fue trascendiendo en los años esa felicidad y luego murió sin ningún sentimiento...'' Al decirle eso, se puso a llorar, como si no hubiera hecho nada por impedir, o solamente despedirse de él... ¡Nada! Solo estaba lleno de remordimientos y no quería saber más de ese tema...
Esos días fueron inagotables para él... estaba muy acabado con esa noticia...
Los días pasaban y el vacío en el corazón seguía y seguía...
Solamente el quería hablar con su padre... Y no saber que se murió sin saberlo...
Luego de esos días, se mudaron un poco cerca a la casa de su madre. Estaba ''feliz'' por el hecho que estaba con su mamá y su esposa.
Los días siguieron y el no soportó más... Le dijo muchas cosas a su esposa, salió de la casa muy tarde, triste desolado, con esas ganas inevitables de morir...
Luego de caminar tanto. Llegó a un semáforo, no había ningún carro.. no había nada.
Se le apareció de la nada un joven. El tenía el leve presentimiento que iba a robarlo.
Y hizo lo que no tuvo que hacer... Corrió hacia la otra cera de la calle, el joven sacó un arma de fuego.
Y lo mató de un solo disparo.
Y ahí no volvieron a saber de aquél... Desapareció de este mundo como todos. Y solo pensó en algún instante que estaría con su padre...
El día estuvo muy solitario. Me desperté y pensé que estaba con alguien. Pero no fue así. Estaba muy solo...
Estaba solo en esa casa... Miraba a mi alrededor, mire por la ventana, el cielo estaba oscuro, estaba gris el día, y pensé en acostarme... Y luego me dirigí a la cocina para ver si había comida en el refri...
Abrí el refrigerador para ver qué puedo comer... Pensé en hacerme algo instantáneo y ya. No molestar en todo el día.
Comí un poco. Había cerveza fría de ayer. Me la tomé con un poco de comida que había, y solamente miraba a mi alrededor... Estaba solo, estaba muerto... Como por decirlo así. Estaba degollado por la soledad que habitaba hasta en la casa...
Me subí al segundo piso. Entré al baño a bañarme y salir de esa casa... Por un momento dije que alguien estuviese ahí..
Pero lo que había era esta puta soledad que habitaba en mi...
Después de aquello. Me fui, caminando sin rumbo alguno. Pensé en irme a un hotel y quedarme ahí... o si no también irme de la ciudad. Pero, era ilógico. ¿Perder a esa gran chica que llegaba todas las noches, a besarme, a expresarse lo mucho que me ama y dejarla por una soledad que no duraría ni un mes? - Pensé.
Luego en todo el camino, en todo ese camino empecé a hacerme demasiadas preguntas... Solamente me sentía solo todos los días que la pasaba con ella. No era ella. Era su trabajo... Yo trabajo solo los fines de semana y ella trabaja casi todos los días.. No nos veíamos constantemente. No podía ni ir a su trabajo. no tiene tanto tiempo para estar conmigo... Y solamente me sentía así... Como dicen por ahí. Contra la pared. Sin nada que pueda hacer. Pero, lo único que se me venía a la cabeza era solamente esperarla.
Era la única que había aceptado tal como yo era. Y encontrar a una mujer que acepte mi locura. llevaría mucho tiempo en encontrarla... Ni encontrarla. Ni al amor se puede encontrar recién hecho... A esa mujer nunca la he de encontrar...
cogí transporte hacia llegar al centro de la ciudad. Estaba muy lleno ese bus esa tarde. Todos me miraban con caras de angustia, de tristeza, y muy pocos con un sonrisa pegada en el rostro. Solamente yo era el que se lamentaba y pensaba si ella estuviese bien, no lleve ni móvil si me llegase a necesitar... Solamente me quería desahogar por la inmunda soledad que habitaba mi cuerpo. Cada minuto, cada segundo pensase eso... Y al llegar al centro de la ciudad. Me bajé. Estaba triste. No se me notaba en mi rostro, pero en sí. Necesitaba desahogarme, llorar. Eso, eso es lo que sentía esa tarde..
Pero, de tantas cosas que pasaban en mi cabeza esa tarde. Gris, sin vida, hacía frío. Y me fui a un lugar donde pudiese estar bien. Y en ese lugar era el lugar menos pensado para mí... Me fui al centro. Sí, al centro de la ciudad a comprar una taza de chocolate. Esa pastelería que hacía años que la habían abierto. Hasta decían que el mismo Jorge Eliécer Gaitán tomaba casi todos los días chocolate en esa pastelería. Era un sitio muy bueno, quería entrar sin ser visto por los demás comensales. Me fui rápido hacia una mesa. Me senté y esperé a que el mesero me hablase. O alguna que otra señal le hice para que me atendiera.
Luego de esperar un largo rato me atendió el mesero.
Hablé con él... Y le dije solamente lo que quería esa vez.
Un chocolate bien caliente. O quizá frío de esta enorme soledad que me evadía esa tarde.
Está bien, le dije al mesero que caliente. No me amargaré tanto el día.
Esperé.
Miré a mi alrededor..
Y vi a gente tan feliz en esa pastelería. Felices, llenos de todo. Acompañados de la familia. suponía...
Y luego pensaba. ¿Y mi familia donde estará?
Luego de tanto tiempo sin estar con la familia. Pensé en un momento en que había olvidado a los que realmente es un amor eterno. Por decirlo así.
Y esperé que estuviese mi pedido... El mesero me miró y vio que tenía afán. Y así era que yo estaba. Estaba que asesinaba a aquél honorable mesero.
Me trajo mi pedido, dejé casi medio vaso. le dejé lo que compré y más la propina y me fui rápido de ahí...
Cogí un taxi para que me llevase a la casa de mis padres. Lo bueno es que no había nada que me impidiera ir. Luego. Llegué. pagué el taxi... no era muy lejos de donde estaba...
Toqué la puerta, y me abrió mi madre. Ella no se esperaba eso esa tarde... ni yo...
Al verme, me dio un abrazo. Me sentí en casa...
Pregunté por mi papá. Y mi mamá bajó la cabeza. Y me invitó a la sala...
Sus únicas palabras que me dijo fueron claras y concisas...
Ella con una voz aguda me dijo:
Tu papá está muerto, estuvo vario días en el hospital por un paro cardíaco que había tenido recientemente, y se había quedado varios días en el hospital y los médicos decían que pudiese salvarse... Pero, a cabo de unos tres días. Murió.
Yo caí, de repente a donde estaba sentada mi mamá. Lloré tanto, que mis ojos se aguaron. Me arrodillé y maldecía, me maltrataba las manos, me hacía sentir mal, me sentía tan culpable de haber olvidado a mi familia, a la que pudiese estar mal, que me drogue, que sea alcohólico, que sea lo peor para todos. La familia siempre ha estado allí para recibir amor. Pero, me alejé de todo, de ellos, por la familia que estaba gestando y alguna parte de esa historia, pensé en no olvidar a mi familia. Y lo que hice no fue ni igual...
De pronto se puso de noche... Ya me tenía que ir. Había hablado lo mucho que estimaba a mi papá. Aunque su personalidad no era la mejor, un alcohólico, mujeriego que quería hacerse dinero fácil haciendo cosas...
Pero, no importaba todo lo que hacía. Él fue mi papá...
Me despedí de mi mamá con un abrazo que no quería que se acabase. Y le prometí que la iba a visitar los días que pudiera. Le dí dinero para comida y me fui...
Solamente estaba triste... Quería estar solo, quería olvidarme a mi... Quería devolver el tiempo para aunque sea decirle a mi papá que lo amo, que nunca lo dejaría solo... Pero, ese día nunca llegó y me olvidé, olvidé a mi familia... Olvidé por completo quien era en verdad...
Cogí transporte rápido. Ya era muy tarde...
Le dije al taxista que me llevara rápido..
Y así fue...
Llegué a la casa...
Cogí las llaves donde siempre las guardo y abrí la puerta.
Ella estaba allí, estaba enfadada y triste a la vez.
Me dijo que me estuvo llamando y yo nunca contesté y ella solo quería hablarle de que va a tener más tiempo para estar los dos... Le cambiarán de lugar de trabajo y quizá puedan vivir mejor...
Él se puso feliz, y luego decayó. Le susurró en el oído que su padre había muerto hace tres días y que se sentía mal por que no había tenido tiempo, no había tenido tiempo para estar con ellos... Y se sentía culpable.. y decía muchas cosas en las que ella reaccionó con un ''Tan solo es un ciclo de la vida, fue feliz en su vida, fue trascendiendo en los años esa felicidad y luego murió sin ningún sentimiento...'' Al decirle eso, se puso a llorar, como si no hubiera hecho nada por impedir, o solamente despedirse de él... ¡Nada! Solo estaba lleno de remordimientos y no quería saber más de ese tema...
Esos días fueron inagotables para él... estaba muy acabado con esa noticia...
Los días pasaban y el vacío en el corazón seguía y seguía...
Solamente el quería hablar con su padre... Y no saber que se murió sin saberlo...
Luego de esos días, se mudaron un poco cerca a la casa de su madre. Estaba ''feliz'' por el hecho que estaba con su mamá y su esposa.
Los días siguieron y el no soportó más... Le dijo muchas cosas a su esposa, salió de la casa muy tarde, triste desolado, con esas ganas inevitables de morir...
Luego de caminar tanto. Llegó a un semáforo, no había ningún carro.. no había nada.
Se le apareció de la nada un joven. El tenía el leve presentimiento que iba a robarlo.
Y hizo lo que no tuvo que hacer... Corrió hacia la otra cera de la calle, el joven sacó un arma de fuego.
Y lo mató de un solo disparo.
Y ahí no volvieron a saber de aquél... Desapareció de este mundo como todos. Y solo pensó en algún instante que estaría con su padre...
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