lunes, 22 de febrero de 2016

Stay High and ¡Déjame Sólo!

Me encontraba yo, viéndome en el espejo. Me sentía demacrado observándome desde aquél espejo que se veía demasiado sucio (¿A dónde vamos con esto?). El apartamento donde me alojaba era un basurero totalmente, hace más de medio mes me pasaba los fines de semana en rumbas, en discotecas, en lugares donde, quizá el tiempo ni el espacio importasen. Los lugares, las personas, las bebidas por todos lados, se veía las chicas bailar, sentir la música, llevarte hacia otro mundo y dejarte como si nada, se veía fluir cada shot que servía el barman, allí. El tiempo iba y venía, lento y despacio, rápido y sin destino alguno. La noche pasaba sin rastro de que pasaran horas, ni minutos. Sentías el vacío de ella misma, cada vez que solías pensar en ella, era como percibir una sombra que a penas se ve entre la oscuridad y el reflejo de las luces del lugar. Cada vez se movía más la cabeza, llenaba, se sentía que no pudieses percibir ni si realmente estuvieras de pies. Era una cosa horrible, la gente no notaba tu presencia, seguían incrustados en la música que sonaba y sonaba. El malestar se me subía a la cabeza, una chica me coge de mi camisa, me lleva hacia la salida, ni sentía el movimiento (Era mentira), la cabeza daba más vueltas, muchas más. Llegaba a la salida, el vómito se esparcía entre la entrada y mucho más allá, sentía alivio, sentía desesperación, lloraba en el acto, encendí un cigarro y de allí las cosas brillaron un poco más.

La chica la conocía, claro. Ella estaba esa misma noche, platicamos un rato de todo, contamos vivencias y queríamos desaparecer de la multitud del mundo para recrear una noche la cual fue distinta (Y que no lo fue). Estaba en el auto de ella, sentado en la silla del copiloto, trataba de no vomitar más, el humo del cigarrillo hacía que poco a poco se disminuyera un poco el trago que llevaba en mí toda la noche y quería ''A duras penas'' emerger a otro lugar. la chica (La cual no sé su nombre) me preguntó hacia dónde vivía, notaba que quería ayudarme a llegar a mi residencia, así que le dije que estábamos cerca, que yo le guiaría porque con las direcciones encontraba una mayor confusión entre todo, así que desde allí fuimos yendo hacia donde vivía. Después de ello, hubo un silencio casi cancerígeno, se sentía como si te comiera desde adentro sin tu saberlo, una sensación la cual llenaba ese silencio, y que fue acompañado con suspiros y semáforos rojos. A partir de allí, enciendo la radio. La emisora nada que ver, colocaba el modo auxiliar, conectaba mi teléfono y subía un poco el volumen. Coloqué la canción, poco a poco iba empezando a cantar Alex Turner, iba siendo un éxtasis, se subía la temperatura, la vibra hacía que el silencio se fuese poco a poco, la chica sin nombre, subía un poco el volumen, la canción hablaba por sí sola, llegaba el coro: ''(Do I wanna know?) If this feeling flows both ways (Sad to see you go). Was sorta hoping that you'd stay (Baby we both know). That the nights were mainly made for saying. Things that you can't say tomorrow day.
Oh sí, nena. Era sentir esos vibes entrar por mis oídos, quitarme un poco la borrachera que llevaba encima, era tan propio sentirlo, que el único medio era ponerla en repeat, hacerla sonar hasta retumbar las ventanas, rugir entre la noche, y acelerar más para sentir lo que era realmente la noche. Nena, eso sí que era sentir, sentir esa noche, sentir vivir y traspasar los límites del tiempo, oh sí, vamos, vamos, vamos. la canción acaba, otra vez empieza, llenas de nuevo con el acelerar del auto, perdámonos por un momento nena, oh sí, el transito es una porquería, el frío es igual pero qué más da, disfrutemos lo que es, la chica seguía y seguía poco a poco mientras llegábamos donde vivía, y las canciones se iban colocando más amargas, más a sabor vómito, más a sabor del frío que nos asechaba esa noche, llegamos donde vivía, y lo único que le dije fue:
- La música nos reencontraba, nos hablaba de tal manera de que simplemente, estábamos siendo inducidos por sus sonidos, que nos robaban las palabras, nos robaban lo que más valía pero que en ese momento no tenían sentido. Estas noches fueron hechas para decir muchas cosas, que pronto, cuando el alba comience a nacer, ya no podamos decir nada.
La chica, con un suspiro, sólo continuó diciéndome:
- A lo puro Do i wanna know mezclado con Stay High. ¡Qué cosa tan rica pero a la vez tan fuerte!
Le sonreí, y cerré la puerta del auto. Ya no me sentía tan borracho, tan mareado, tan nada. Miraba hacia arriba, el cielo era un color oscuro, poco denso, el frío se hacía partícipe de esa noche, sin más que pensar, iba poco a poco caminando para entrar aquél lugar, caminaba lento, una lentitud, un filin que no sentía ni los pies. abría la puerta del aquél apartamento, cerraba con un ánimo, dejaba las llaves por el comedor, chaquetas y todo lo demás se desaparecía a medida que me acercaba al cuarto, el dolor se carcomía poco a poco de mi cabeza, cosa que en la mañana vendría la confusión y la negación de que nada de la noche hubiese ocurrido. Me quedaba observando sobre el ventanal que estaba al frente de la habitación, de pronto enciendo un cigarro, los tres últimos de la noche, me senté en una silla que había allí y me puse a ver, a mirar la ciudad que daba, lo robaba y se hacía la desconocida en tiempos que la necesitaba más que nunca. Calaba una y otra vez el cigarro que aún me sabía a trago corto. De nuevo entraba a la habitación, encendía el equipo de sonido y mientras eso seleccionaba mi acompañante, mi sonido, mi canción.
Oh joder, las noches me sabían de nuevo a Chet Faker, cantando conmigo allí en la pequeña terraza que había allí, cantábamos Left Alone, cantábamos Talk is cheap, cantábamos Gold, cantábamos hasta stay high los dos mientras calábamos de nuevo el cigarrillo que aún no se terminaba. Era como si cada canción te dijera cada cosa que te ocurría en la vida, como si quisiera bailar contigo y decirte ¡Relájate hombre, que las cosas de tu alrededor cambiarán! Y así poco a poco me daba cuenta de que cada beat, cada cambio corto me liberaba de la presión que llevaba siempre en el pecho, era sentirme elevado, sin alma ni cuerpo, pero llevándolo por dentro, como si me manipulara y hiciera que mi mente se despejara, como si mi mente se escapara de mí y no volviera hasta la mañana. Era sentir ese escape en cada nota, en cada golpe, en cada momento en que, por dadas las circunstancias, había que colocar repeat de nuevo a la canción.
Terminaba los deseos insólitos con la canción en repeat y ahora. Cinco y media de la madrugada, deseos rotos, y vasos de tequila en la alfombra y botellas de todo en cualquier lugar donde lo encontrases. Esa misma madrugada, terminé siendo (De nuevo) Víctima de la noche.
Amanecía, atardecía, no sabía con exactitud qué época del día estaba ocurriendo en ese preciso instante. Lo único que sentía era el claro retumbar de mi cabeza, ahí poco a poco mientras entrecerraba los ojos. Era una tortura grande y duradera que estaba ocurriendo allí. Me levantaba ya, hacia un desalentador frío alrededor del apartamento que se sentía más la soledad penetrarse cada vez más entre las paredes, estaban más frías que de lo común. Estaba allí, sentado al borde de la cama, sintiéndome mucho más poco de lo que ya pensaba que me sintiese. Me coloco un saco, unos zapatos, voy hacia la salida para encontrarme de nuevo con la realidad. Bastaba no más con el frío degollador que sucumbía totalmente lo que era parte de mí. Bajaba las escaleras poco a poco, la cabeza no ayudaba hacerlo rápidamente porque cada vez que bajaba, el dolor se hacía más intenso. Bajar las escaleras, una tremenda locura.
Me encontraba con la puerta principal del edificio, un hombre me abre la puerta, salgo de allí sin verlo, sin hablarle. En ese instante, sólo quería salir de allí.
Pronto ya, caminaba sin alguna ruta, estaba dirigiéndome poco a poco hacia la avenida principal. Saco de repente unos cigarros que quedaban en mi bolsillo, lo enciendo y la sinfonía de haberlo inhalado se siente cada vez más que caminaba se convertía en una canción la cual no recordaba su nombre, pero tenía en la memoria su melodía que retumbaba en mi mente, era sentir esa melodía, esas que llegan a través de tus recuerdos y te hacen sentir los sonidos más familiares que puedes haber percibido, pero en un momento, las cosas no son claras con la melodía, te gusta, eso es innegable, pero el título de la canción es igual a la cantidad de recuerdos anteriores a los que llevaba encima.
Las ganas de quitarme la cabeza era una meta primordial para el día.
La avenida estaba muy transitada, se encontraba con unos inmensos ruidos que hacían más explotar mi cabeza. Unos cinco, cuatro, tres minutos, pasé, corrí, el cigarrillo en la mitad, se cae, corrí de nuevo, la gente traspasaba la calle, gente con caras tristes, gente sin corazón, gente con tabaco entre los dedos, basura entre el medio de la calle, ya no había más que denotar.

Caminaba ya, sin sentido alguno (Cosa que odiaba más) y encendía de nuevo un cigarro, la mañana, tarde, estaba sin sentido. Como siempre, sin algún lugar más por donde escapar, sin más personas desconocidas pasándola bien sin ningún escrúpulo, sin ninguna vergüenza. Pensaba ya que esa noche, unas de las muchas noches, poco a poco se fueron desmoronando al pasar de la madrugada. Todo había quedado allí (En la noche), y de nuevo no había logrado de nuevo escapar.
(Duración de todo - Cuatro minutos con veintrés segundos).