sábado, 21 de diciembre de 2013

Solamente quizás la vuelva a encontrar.

Y surgieron los días, las semanas, los meses tras ese incidente que ocurrió como una casualidad. Algo que nunca va a ocurrir nunca más y que solamente la mente dictaba el recuerdo. Aunque viejo, tardaría años en hacerlo un olvido por completo. Pero esos días todavía no han llegado.

Ha pasado mucho tiempo desde aquél casualidad. Yo le diría ''suerte''.
Todos los días pasaba por aquella cafetería. Solamente sonreía al ver esa aquella cafetería. Cruzarse por mis ojos, y recordar ese bello momento. Aunque sea estúpida. Tardaba demasiado en pasar por ahí.


Esos eran casi todos mis días, solo que, simplemente me sentía solo, desolado. Sin nadie con quien compartir amor, sin nadie con quien compartir sonrisas y felicidad a niveles muy altos.
Que simplemente surgían soledades y tazas de café muy calientes. Y así, revivía cada recuerdo. Bueno, aunque sea uno. Lo sentía como si fuesen muchos. 

Ya pasados semanas después de recordar mucho, de embriagarme de mucho café, y de no dormir en las noches. Pensando en que algún día pudiese verla. Decidí hacer algo. Algo que jamás se me hubiera ocurrido.

La intenté olvidar con todas mis fuerzas. Solo que al tratar de olvidarla surgían alguno que otro recuerdo de esa aquella vez.
Fueron difíciles esos días, que se transformaron en semanas. Mi vida ya no era igual. Era esclavizado de un recuerdo efímero que todavía encerraba en mi mente. Y las cosas no iban como realmente quisiera que pasase.

Los días, las semanas se pusieron muy largos, muy amargos, muy fríos. Salía de casa temprano. A contemplar la madrugada. En ese frío degollador. Encontraba algo con qué contemplar. Y de pronto intenté alejarme, perderme, sentirme como un imbécil al saber que no la volviese a encontrar.

Luego el día menos pensado, el día que estaba tan atareado por tantas cosas que realmente ni me importaba. El trabajo era un asco, solamente pensaba en retirarme, en descansar y tomar algo para aliviar penas. 

El momento, el mejor momento del día.
Salí del trabajo, salí muy rápido, que realmente quería irme de esa mierda que llamaba ''trabajo'' y me surgió algo de momento. Lo pensé dos veces. Y realmente pensé en ir a aliviar penas como lo tenía previsto esa noche después del trabajo.

Caminaba solo, solitario, sin ningún destino. Caminé sin rumbo alguno. En esa noche era un viernes. Para unos diversión. Para otros desolación, para otros tan solo soledad que acompaña muy bien con un poco de trago. Miraba a esa aquella gente. Se veía ''feliz'' No lo sé, tan solo pensé que realmente eran felices por alguna u otra forma, aunque sean pequeñas las cosas, aunque sean malas. ¡Aunque todo! Son felices haciéndolo... 

Seguí caminando. Surgían muchas incógnitas esa noche, recuerdo que me crucé con un vagabundo esa noche. Empezó a hablar como loco y pensé en pegarle pero me inquietó lo que me dijo. Y esto fue lo que me dijo: ''Realmente las cosas no tienen sentido alguno en la vida. Solamente uno mismo le da sentido.'' Pensé que estaba drogado. Pero realmente era coherente con lo que decía. Y que al final de esa cita que me dijo esa noche fue: "Me gustan las ideas de crear ruptura, de dar vuelta el orden establecido. Estoy interesado en cualquier tipo de revuelta, desorden, caos, especialmente actividad que parezca no tener ningún significado. Parece el mejor camino hacia la libertad - libertad externa es una forma de llegar a la libertad interior."  Sonrió y sin saber el por qué. Pero, me dijo que era de  un cantante. Ese que se llamaba Jim Morrison...

Luego de que el hombre mi dijo eso... Sólo pensé que él vivió en esa época. Esa época que todo era amor y paz. Sí, en esos hermosos 1969, woodstock, hippismo y demás... Pensé que era un hippie que realmente no hizo nada en su vida. Pero, logró lo que muchos no pudieron, o los que realmente consiguieron sus cosas, dinero, mujeres, cosas, casas, demás. Pero él logró eso... Sí, eso como comúnmente llamamos felicidad, libertad, ¡eso es lo que muchos no lograr alcanzar! Todavía somos esclavos de un trabajo que realmente solo nos serviría para ganar dinero y  cosas. ¿Pero luego qué? Quizá suena loco. Pero, realmente quisiera cambiar esa vida que tenía, de desolaciones, de amores viejos, amargos, de estrés, de trabajos sin sentido alguno, de un tiempo en el que no me alcanzan para mi... Se lo cambiaría por esa felicidad. Aunque viviese en la calle. Era feliz... Luego de hablar con el vagabundo.  Me fui directamente a coger un tren. Pagué el pasaje y esperé el tren. No sé a donde iba. Solamente quería ver pasar todo al rededor esa noche. Quería olvidarme de ella, de mi trabajo y de muchas cosas más que no me dejaban ser feliz.

Llegó el tren después de 10 minutos esperando solo en esa estación...
Entré a ese tren. Había poca gente. Pensé que era tarde y pregunté qué horas eran. Y sí, era demasiado tarde. Igual ni me importaba si llegase o no bien a casa. Solamente quería tiempo para mí, para pensar en lo que me dijo aquél vagabundo filósofo. En el tren habían como una especie de parlantes. Él conductor era más o menos viejo. Pero, se puso una canción que me destrozó. Era nada más y nada menos que: ''Trátame suavemente'' De esos clásicos de Soda. Uf, sentí que realmente narraba lo que algún día soñé con ella. Bueno, la canción es un poco erótica. Si le pones cabeza. Pero, es hermosa. ''No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas suavemente. Quiero que me trates suavemente'' 

Pasé todo el recorrido pensando en esa canción que ni duró tres minutos. Y decía lo que completamente había soñado.

Luego llegué a la última parada de aquél tren. bajé de ese tren, y me fui caminando hacia la salida de esa estación. 

Era tarde. Muy tarde digo yo. Caí en un estado de desconexión. En el cual pensé que realmente debía salir de esa utopía que albergaba mi mente en esa noche. Y pensar en mi. 
¿Qué quería realmente?
Quería otras cosas, viajar, embriagarme hasta vomitar, salir con amigos, hablar sobre cuentos e historias demasiado grandiosas. Y saber que realmente el amor no me importaba mucho en esos tiempos. Y lo que realemente importaba en mi vida. En lo poco que he vivido.
Pero seguía pensando en que realmente quizás la vuelva encontrar.
Así sea en otra vida.
Así sea en la muerte.
Así sea que la encuentre.
Solo quizá no vuelva a verla por el resto de mis días.
Solamente quizá esté en uno que otro sueño. 
En los que comparto con ella.
En esos sueños que caigo casi todos los días...
Solo quizás la vuelva a encontrar...