Todo pasaba, todo ocurría en aquella vida en la que no sabía
el porqué de mi existencia.
Solo sabía que el propósito llegaría… Llegaría. Sólo sabía
esto.
Una mañana, amanecí entre la miseria, entre lo más perverso
que me hubiera imaginado. Estaba, allí. Durmiendo bajo un par de sábanas sucias
y en el suelo. No sabía dónde estaba, ni cómo me sentía. Sólo supondría que fue una larga noche…
Me levante luego a pensar sobre lo que había ocurrido. Pero
mi mente estaba más indecisa, estaba aturdida y un poco cansada, todo estaba
tan nublado en mis pensamientos que solo sabría que era de día. Al cabo de un
rato, veía alrededor. No veía a nadie, a nada. Solamente estaba yo, sentado en
ese piso, tratando de averiguar dónde estaba, tratando de pensar por qué estuve
aquí, me dolía bastante la cabeza, era un palpitar de recuerdos que se hacían
más y más grises que hacían que me levantara de donde estaba. Miraba a mí
alrededor pensando en que podría haber algo Pero no… Estaba allí, solo. Quizá,
un poco. Sólo pensé que debía irme de allí, porque de alguna forma me volveré
loco al estar completamente solo. Y creería que cada minuto que pasaba lo
conseguía, lo tenía más y más al frente de mis narices, Pero, luego de un
momento.
Llegué a una puerta, y tan solo era el contar de los
segundos que logré pasar afuera. Salí, ni sé cómo logré salir de allí,
solamente salí, no sabía dónde estaba metido, pero. Entre muchas cosas, sólo no
dejaba de pensar en tales motivos por los cuales estaba allí. Mi mente
intentaba recordar, hacía lo posible por recobrar esa noche, en la que perdí la
cabeza y surtió un sinfín de acciones que me llevarían a la locura… Sólo me
imaginaba que salía con amigos para aliviar algunas penas y dejar que todo ese
dolor efímero qué sé yo, se fueran a otro mundo. Y creo que lo conseguí. Por un
momento lo pensé así. Lo que realmente estaba ese instante era confundido…
Intentaba por más que quería recordar esa noche. Así que solamente salí de allí
y caminé sin rumbo alguno.
Saqué un cigarro de mi bolsillo y lo encendí. En la primera
inhalada, sólo observé el humo que se transcurría entre el aire que se consumía
el día. Empecé a tener ilusiones, a tener presentimientos, era nada más que esa
noche. Esa noche larga e indecisa… Solo recordaba a una chica, una chica que estaba
allí, en esos presentimientos que se hacían más usual mientras caminaba. Fumaba
más y más fuerte el cigarro para poderlo terminar, para poder olvidar todo lo
que ocurrió.
Seguí caminando, con una mirada imprevista. Miro hacia el
cielo, con un tono agradable. Parecía que tornaba un día bastante hermoso.
Cuando de pronto suena un móvil dentro del pantalón. Ni sabía que llevaba uno
entre manos. Un poco confundido, miro qué podría hacer, si contestarlo o
simplemente ignorarlo. Consumido con la intriga. Marco el botón de contestar… Y
aquella voz cambia de repente todas mis expectativas.
Tan solo me dijo: - Hola, solo quería llamarte para decirte
lo mucho que te extraño… Te quiero mucho.
En el momento en el que ella dijo eso… Quedé aturdido, sin
ánimos de decirle nada y colgar… Sin ánimos de decirle algo igual… El solo
hecho de que no recordaba nada.
Solamente le pregunté: - ¿Quién eres tú? ¿La que anda
posando entre cada recuerdo vago que me cuesta recordar?
Ella, tan solo contesta: -Solo te haré saber que soy una
chica, de las pocas que se enloquece por un chico que trata, que anhela, que
añora completamente estar con ella. Que, a pesar de las consecuencias, a pesar
de sus embarradas, de sus errores, estaban juntos a pesar de cualquier
obstáculo que lo apartaran, que los alejaran, que los olvidaran. Y que era tan
solo el hecho de estar juntos sentía que eso era amor…
Quedé atónito con lo que ella dijo, no sabía qué decirle. Mi
mente, mis recuerdos no hacían memoria de haberla escuchado alguna vez… Solo
recordaba y recordaba que había estado esa noche con una chica. Era tan distante
las respuesta que me llené más cosas que me llevaron a un estado de confusión.
Hubo un silencio largo, no se escuchaba nada, ni nadie. Solo
es respirar de ella lo sentía en el oído, no sabía qué responderle. Pero, un
flujo de sonidos empezó a sonar al cabo de unos segundos…
Ella dijo: - No lo sé si lo sea. Solo te llamé para saber
que existías todavía. Recuerdo que había estado alguna vez contigo. Que,
juntamos nuestras almas alguna vez, una noche. Que hiciste de mi noche algo
maravilloso… Pues, terminaré diciéndote ello… Eso que nunca, fui capaz de
decírtelo.
Y colgó.
Desde ese instante que colgó, me sentía aún más confundido
de lo que pudo suceder con aquella chica.
Me llené más de preguntas efímeras que acabarían conmigo. No me dejarían pensar en toda mi rutina.
Llegaría algún que otro recuerdo vago posándose ante mí, diciendo en voz alta la voz de la chica que me habló desde ese móvil, que jamás supe su nombre. Y que no recordé lo que hubo esa noche…
Me llené más de preguntas efímeras que acabarían conmigo. No me dejarían pensar en toda mi rutina.
Llegaría algún que otro recuerdo vago posándose ante mí, diciendo en voz alta la voz de la chica que me habló desde ese móvil, que jamás supe su nombre. Y que no recordé lo que hubo esa noche…
Todo quedó entre recuerdos…



